Estudios experimentales en ratones han arrojado datos que sugieren que los inhibidores de la miostatina, como la ECA-031, pueden inducir un crecimiento máximo del músculo esquelético. Aunque estos hallazgos se encuentran en sus primeras etapas y requieren más investigación, implican que la protección muscular integral en condiciones caracterizadas por el desgaste muscular puede requerir un enfoque multifacético. Este enfoque puede combinar intervenciones que mejoran el crecimiento muscular, como la hormona del crecimiento y el IGF-1, con estrategias que mitiguen el desgaste muscular, como la ECA-031.(5)






